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Comunicando Malas Noticias – Revista EXTRA NURSE 2011

Habilidades Comunicativas
Diariamente, en nuestra profesión, utilizamos la comunicación para relacionarnos con los pacientes, familiares y compañeros de centro. Comunicamos constantemente, aunque no queramos, con nuestras palabras y, más aún, con nuestras expresiones, tonos, etc, que son reflejo de nuestros pensamientos, creencias, valores y emociones del momento.
Somos conscientes de la formación recibida en las facultades de medicina-enfermería; donde el conocimiento se centra en el binomio salud-enfermedad desde una perspectiva biológica. Así como de los numerosos estudios que relacionan las habilidades comunicativas con la evolución del paciente.

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Etapa 0 de los protocolos de comunicación: la preparación
Dar una mala noticia es un proceso comunicativo, consta de una primera entrevista que contendrá básicamente dos partes; una en donde se divulgará la información y otra de diálogo terapéutico.
Siguiendo estas pautas, en el año 1984, Buckman y colaboradores elaboraron el protocolo de seis etapas, uno de los más utilizados en la comunicación de malas noticias.
El protocolo consta de las siguientes etapas:

            1. Comienzo

            2. Averigüe cuánto sabe el paciente

            3. Averigüe cuánto el paciente quiere saber

            4. Comparta la información

            5. Identifique y Respete los sentimientos del paciente

            6. Planee el seguimiento futuro
Como proceso, es dinámico y flexible. En ocasiones, hay entrevistas en que se abordarán varias fases y la duración de cada una, también dependerá de la necesidad del paciente y la habilidad del profesional sanitario.
Valoramos de gran ayuda este protocolo y consideramos, aún más importante, que antes de aplicarlo todo profesional sanitario debería prepararse en una etapa 0, para ser consciente previamente de algunos aspectos:
 Nos hemos preguntado si ¿aquello a lo que nosotros consideramos mala noticia lo es en la misma medida para el otro? ¿Cuantas veces nos hemos sorprendido ante la reacción del paciente/familiar?
En nuestro proceso de comunicación, entran en juego, como hemos comentado antes, nuestros pensamientos, creencias, valores y emociones. Esos aspectos nos conducen a enjuiciar de antemano lo que puede suponer para el paciente/familiar esa comunicación. Todo ello lo reflejamos en ese proceso y está repercutiendo directamente a cómo transmitimos nuestro mensaje y a su vez, en que el paciente/familiar conecte con esas mismas emociones como el miedo, la pena, la impotencia, la frustración, sin tener aún conocimiento de lo que se va a decir y sin conocer cual es su esquema mental.

 Factores determinantes en la etapa de preparación
Podríamos identificar varios factores que interfieren en el momento de comunicar malas noticias por parte del profesional sanitario:

  1. Miedo a causar dolor: Hemos estado educados para precisamente todo lo contrario. Si existe, en nosotros, la creencia de que vamos a generar dolor con nuestras palabras, estaremos transmitiendo esta emoción al paciente sin saber aun cómo lo interpretará. Es la “profecía autocumplida”, por lo que es fácil que sea así como lo perciba. Ejemplo; Sanitario: “Bueno Luís, quiero hablarte de un tema un poco complicado” (apretando labios). Luis: “Si” (voz temblorosa). Sanitario: “Pero no te asustes que todo irá bien” (sonrisa forzada). ¿Cómo pensáis que se debe sentir Luis?
  2. Dolor empático: Hacemos interpretaciones de como se sentirá el paciente sin aún haberle transmitido nada, por el simple hecho de valorar, lo que para nosotros representaría esta noticia. “Uf, es que tiene mi edad”, “debe ser tan duro”.
  3. Miedo de ser culpado: Anticipamos posibles reproches y acusaciones hacia nuestra persona, como causante de su malestar, por el mero hecho de ser quien se lo comunicamos. Es importante en este aspecto que el profesional de la salud tenga claro y esté convencido de cual ha sido su aportación hasta el momento de comunicarle el diagnóstico al paciente.
  4. Miedo a la falla terapéutica: Sentimos que nuestro rol se ve cuestionado al no poder dar una solución definitiva o como nos gustaría. Mal nos pese, la medicina no ha podido aún dar respuesta a todas las necesidades de nuestros pacientes, de aquí la importancia de la actitud y las habilidades de comunicación del profesional como elemento decisivo en el modo en que el paciente aborda su problema.
  5. Miedo legal: El aumento de las demandas en profesionales de la salud nos llevan a temer posibles acciones judiciales ante nuestra comunicación.
  6. Miedo a lo desconocido: Otro aspecto relevante es que el profesional de la salud piense y “esté convencido de que tiene capacidad de hacerlo”. La sensación de no poseer los recursos necesarios (habilidades comunicativas) para poder ofrecer este tipo de comunicaciones. “No se por donde empezar”.
  7. Miedo de decir “no se”: Afrontar la situación de no poder dar la respuesta esperada por parte del paciente sin que por ello salga mermada nuestra definición como profesional. “Y si me pregunta sobre esto…no lo sé… que pensará de mí”
  8. Miedo a expresar emociones: Temor a debilitar nuestra definición cómo profesionales al mostrar emociones ante en paciente/familiar.
  9. Miedo a la propia muerte: la vivencia que tenga el profesional sanitario con su propia muerte repercute radicalmente en el como transmitimos la noticia. Según la psiquiatra Kubler-Ross: “los profesionales sanitarios se distancian de sus pacientes moribundos por su propio miedo a morir y para protegerse de la frustración y de la impotencia”.

¿Con cuál de estos factores te sientes más identificado/a?
En nuestra práctica profesional, son numerosos los casos de personal sanitario que detectamos con bloqueos emocionales en esta etapa. Trabajamos la gestión emocional de estos miedos a través de la psicología, la programación neurolingüística, el coaching y la formación, posibilitando nuevas estrategias, recursos y actitudes, enfocados al binomio profesional sanitario-paciente/familiar. Todo ello permite poder utilizar el protocolo de los seis pasos de Buckman correctamente, reforzando, por un lado, la relación con el paciente, la adherencia al tratamiento y la aceptación de su enfermedad, así como, la autoreafirmación de nuestro rol profesional. Estos aspectos mejoran sustancialmente la calidad de vida del paciente así como del profesional de enfermería.   

Conclusiones
La comunicación de malas noticias es una práctica inherente al ejercicio de la medicina y muchos profesionales tienen que afrontar esta situación miles de veces a lo largo de su carrera. Sin embargo, este aprendizaje no se contempla en los planes de estudio de la universidad.
Es muy positivo tomar consciencia de lo que nos ocurre interiormente ante la situación de dar una “mala” noticia, en esta etapa 0. “La toma de consciencia posibilita el cambio”. Detectar que aspectos inciden emocionalmente en tu comunicación con el paciente es el punto de partida para gestionar las noticias de una manera eficiente. Puede aprenderse a dar malas noticias, de la misma manera que puede aprenderse a empatizar, a escuchar o a explicar. 

Bibliografía
 Malas noticias y apoyo emocional. Anuales del sistema Sanitario. Vol. 24, Suplemento 2. Pág. 55 – 64. M. Ayarra, S. Lizarraga
¿Cómo comunicar malas noticias a nuestros pacientes y no morir en el intento? Alberto E. Alves de Lima. Revista Argentina de Cardiología/ Vol. 71 nº 3/ Mato-Junio 2003
Como dar malas noticias – Un protocolo de 6 (seis) pasos. Dra. Verónica Dussel, Lic. Gabriela Medin – Servicio de Cuidados Paliativos Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan – Buenos Aires – Argentina
Cómo dar malas noticias en medicina. Marcos Gómez Sancho. Ed. Grupo Aula Médica, 1ª ed. Madrid, 1996.Distribuido por LAB. ASTA Médica.

Rosa Sabaté y Cristina Massons
Psicólogas, Coachs y Formadoras Competenciales

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2 Respuestas a “Comunicando Malas Noticias – Revista EXTRA NURSE 2011

  1. Es fundamental que el paciente no se sienta solo en el momento en que recibe informacin que puede afectar de manera importante a su vida y a la de sus seres queridos. Jos Ramn Germ jefe del Servicio de Oncologa del Instituto Cataln de Oncologa propone dar la vuelta a preguntas del paciente como qu me pasa? …………En su opinin la mala noticia debe matizarse pero dando esperanza al paciente.

  2. Grácias Business review por el comentario, como bién dices hacerque el paciente y/o familiar no se sientas solos, no depende que que estés ahí, sinó de cómo estás ahí… tu predisposición a acompañar en este momento, tu interés, tu escucha, tu contacto, tu apoyo,tu silencio… en definitiva, tu presencia: corporal, mental y espiritual. Preguntar al paciente es interesarse por él, que este tome consciencia de como se está sintiendo, de qué le pasa por la cabeza o en qué lugar de su cuerpo somatiza esta tensión…solo eso, ya es un punto de encuentro para esos matices de esperanza que podemos ofrecer.

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